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¿Por qué dejé el surfcasting?

La pregunta que titula este artículo me la han hecho un montón de veces en los últimos años. Quién me conoce sabe que antes de empezar en el spinning era un fanático del surfcasting, pero no saben por qué lo dejé y me pasé al spinning y al rockfishing.

Cómo empecé en la pesca y en el surfcasting

Seguro que conocéis algún caso: hay personas a las que un día les da por probar a pescar. Eso le pasó a mi padre. Se fue a una tienda de pesca y se compró una caña telescópica de fibra de vidrio y un carrete, y me dijo: «Fernando, vámonos a pescar».

Mi padre intentó pescar ese día únicamente, porque no le gustó nada, pero yo no he dejado de hacerlo desde entonces. Durante toda mi infancia estuve pescando mújoles (lisas) del Mar Menor con la técnica conocida como el pan bollao, o como yo la llamo cariñosamente, la pesca de los abuelos.

Progresivamente, fui evolucionando hacia la pesca con cebos vivos, y especializándome en el surfcasting, mejorando los equipos, los montajes y la técnica continuamente. Elaborar bajos, probar nuevos montajes, practicar lances, probar nuevos pesqueros, probar nuevos cebos… Era algo que me encantaba y a lo que dedicaba muchas horas. Con algo más de edad, hice muchísimas salidas y dediqué muchísimo esfuerzo.

Para colmo, el tiempo libre que no gastaba pescando o preparando las cosas para pescar, lo dedicaba a montar páginas webs sobre pesca. La más famosa, y la que estuve administrando durante muchos años hasta hace poco, fue el foro de pesca surfcasting.es, que seguramente muchos recordarán.

Excepto el surfcasting de competición, algo que nunca llegó a atraerme, creo que exploré todas sus características, y me encantaba.

¿Pesca con señuelos artificiales?

Cuando practicaba surfcasting, siempre que entraba en una tienda de pesca me llamaban mucho la atención los señuelos artificiales. Supongo que es algo que le pasa a mucha gente, principalmente por sus diseños, formas y colores.

De todas formas, nunca me había planteado probar el spinning, hasta que los subforos de «Otras modalidades» de surfcasting.es empezaron a crecer. La necesidad de moderarlos hizo que tuviese que leer cada mensaje, y me fue entrando el veneno poco a poco. Un día se me fue la cabeza y me fui a comprarme un equipo de spinning. Toma castaña. Solo por probar, que conste, ya que ni se me pasaba por la cabeza dejar el surfcasting.

Las primeras salidas a spinning

Mi primer equipo de spinning, demasiado potente para los peces que podía capturar para aprender.
Mi primer equipo de spinning, demasiado potente para los peces que podía capturar para aprender.

El equipo que me recomendaron en la tienda (¡error!), consistía en una caña Shimano Catana CX270H, de 20-50g, un carrete Daiwa Sweepfire 4000 de los más antiguos, un trenzado Caperlan sobredimensionado, y un montón de señuelos Caperlan escogidos al azar que nunca pescaron nada.

Tras mirar algunos foros dedicados al spinning (en aquella época no existía Lured Fishing), lo único que saqué en claro es que había que madrugar. Me fui a un puerto a las 6 de la mañana, en pleno invierno, y ahí que me puse a lanzar y a bailar la bomba con la caña. Obviamente me comí el bolazo del siglo.

Soy muy cabezón, por lo que continué haciendo salidas y haciendo bolos de los buenos. Ni siquiera me seguían los tan famosos espetones que todo el mundo odiaba. No estaba ni en el momento, ni en la época, ni en el lugar adecuado para obtenerlos. Tampoco llevaba el material adecuado.

A todo esto, no había vuelto a tocar el equipo de surfcasting. ¡Y todavía tenía por descubrir el rockfishing!

La primera captura a spinning, subidón

Un buen día de aburrimiento, pasé por una tienda y compré un Rapala X-Rap 9cm en un color verde y blanco, bastante natural. Acerté en el color, pero no en la profundidad en la que trabaja ese señuelo. Me fui a una playa con cierta profundidad, y empecé a lanzar. Al recoger venía levantando arena del fondo con el babero como un descosido. Sin embargo, sin saber muy bien lo que estaba haciendo, ¡BOOOM! Milagrosamente clavé un palometón que me puso los nervios como nunca los había tenido.

¡No me lo podía creer! Tras varias carreras, pude sacarlo del agua. Estaba flipando, pero también nerviosísimo, porque quería soltar ese pez lo más rápido posible. Con unas sensaciones increíbles, aún no era consciente de que había capturado un pez que iba a ver pocas veces. Lo solté, y se fue como un tiro. Acababa de engancharme a la pesca con señuelos para siempre.

Y el surfcasting, ¿qué?

A partir de ese momento continuaron las salidas a spinning, aprendiendo y mejorando, y me di cuenta de que me esta modalidad me gustaba muchísimo más que el surfcasting, a pesar de que los resultados eran aún peores. A pesar de eso, las ventajas son muchísimas:

  • Se puede ir a pescar sin apenas planificar nada.
  • No hay que comprar cebos vivos ni preocuparse por mantenerlos.
  • Hace falta muchísimo menos material, sin nada aparatoso.
  • Se puede liberar el pescado en la mayoría de los casos.
  • Es una pesca mucho más dinámica.
  • Se puede pescar en muchos más escenarios, incluso los menos accesibles.
  • Es mucho más difícil, algo que particularmente me engancha.
  • Etc.

A día de hoy sigo manteniendo mis equipos de surfcasting. Decidí no desprenderme de ellos por si algún día me daba por hacer alguna salida con algún amigo. La realidad es que cuando esto ha pasado, mis amigos han ido con el equipo de surfcasting y yo con el de spinning. El veneno es el veneno 😀 .

No sé si alguna vez volveré a comprar una caja de lombriz para pescar. Lo que sí que tengo claro es que pertenezco al gremio de la pesca con señuelos artificiales. ¡Ojalá lo hubiese descubierto antes!

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