Pescando llampugas y bacoretas desde barco

Tengo la inmensa suerte de que dos de mis mejores amigos, de los de toda la vida, también son adictos a la pesca, y para colmo tienen barco. Yo no insisto mucho, por eso de no echarle mucha cara, pero de vez en cuando me invitan a hacer alguna salida. Y claro, yo no digo que no, y menos si pienso en llampugas y bacoretas. Incluso me ofrezco a pagar parte de los gastos 🙂 .

Para nosotros ya se ha convertido en una tradición salir todos los otoños una o dos jornadas en el barco en busca de los depredadores otoñales. Nos encantaría que fuesen muchas más veces, pero claro, con los ritmos que llevamos hoy en día es complicado.

Primera salida: bacoretas y llampugas

Mosquitos a capazos

La primera salida la hicimos pocos días después de la DANA que afectó a la Región de Murcia en septiembre. Mis amigos llevaban equipos para pescar calamares y equipos bastante pesados para hacer curricán. Es lo que les gusta, y eso no se discute.

Yo, que soy más de spinning, llevé mi equipo de spinning medio, con la intención de aprovechar los momentos que pudiera para hacer algunos lances. En resumen, una caña bastante vieja, una Shimano Catana 270 CX-H, de 20 hasta 50 gramos. Una caña tan larga no es adecuada para pescar desde embarcacion, pero es lo que tengo. No es una pesca que tenga la oportunidad de practicar tantas veces como para dedicarle un equipo a medida.

Nada más embarcar aparecieron los primeros problemas: nos comían los mosquitos. Daba igual los litros de repelente que nos echásemos. Con las lluvias de la DANA había una plaga brutal, y nos sacaron hasta la última gota la sangre. Damos gracias de que no somos alérgicos. Eso sí, a día de hoy, aún tengo las cicatrices de rascarme.

Pescad calamares, que yo ya me apaño

Tras un rato de navegación, llegamos al primer punto marcado en el GPS, aún sin aparecer el sol. La idea de mis amigos era pescar calamares, y la mía, era hacer los primeros lances a spinning en cuanto tuviese oportunidad.

Salió el sol. Ellos llevaban ya algo más de media hora intentando encontrar los cefalópodos, sin éxito, y yo ya tenía el equipo montado. Puse un DUO Drag Metal de 20 gramos, y al segundo lance, primera bacoreta. Por supuesto, aproveché la primera captura para justificar por qué pienso que el spinning es mucho más divertido que el curricán. Ya sabes, cosas de amigos.

Poco después llegó la segunda bacoreta, esta vez más grande y con una lucha bastante intensa. Mis amigos aún no habían olido aún ningún calamar, así qué, llegó el momento de empezar el curricán.

Si hay obstáculos, hay llampugas

Este señuelo, DUEL Aile Magnet 3G, estaba nuevo antes de enfrentarse a nuestras amigas las llampugas.

Tras un par de horas haciendo curricán y sacar alguna que otra bacoreta, interesante en cuanto a tamaño pero no en cuanto a combate, encontramos algo que captó toda mi atención.

La sonda empezó a marcar mucho ruido, y vimos que estábamos navegando entre en un montón de residuos a la deriva, que parecían ser arrastres de las riadas producidas por la DANA: maderas, plásticos, ramas y otras basuras. Vi una ocasión espectacular: si sumamos otoño, mucha profundidad, y obstáculos flotando, nos da un igual de: LLAMPUGAS.

Tras explicarles la situación a mis amigos, nos posicionamos fuera de esta deriva pero sin perderla de vista. Puse un DUEL Aile Magnet 3G color sardina, muy muy brillante como podéis ver en la imagen. Este señuelo ya está descatalogado, porque existen versiones muy mejoradas, pero me gusta tanto por su color y su acción que aún sigue por mi caja. Me pareció una opción ideal para atraerlas en el caso de que estuvieran por las inmediaciones.

¡Y vaya si estaban! Tras imprimirle al señuelo unos cuantos jerks muy muy bestias, casi con desprecio, aparecieron sus siluetas viniendo desde lejos como torbellinos. Disfrutamos de media hora de combates, saltos y carreras increíbles. Un lance cada uno, y una picada por barba. Si durante la lucha se soltaba, antes de que el señuelo llegara al barco, ya teníamos otra picada. Uno de esos ratos que refuerzan la amistad 🙂 . Son unos peces increíbles, y unos momentos inolvidables.

Fin de la primera salida

Finalmente, el banco de llampugas se movió, y aunque seguimos buscándolas un buen rato más, no volvimos a dar con ellas. El modesto equipo se portó perfectamente trabajando estos peces, aunque una anilla que ya estaba algo tocada acabó por romperse y tuvo que pasar por taller.

Se hizo tarde, y decidimos volver a puerto, aún emocionados por el encuentro con las llampugas. En el puerto nos esperaba una mesa reservada para disfrutar de unas buenas pizzas italianas y unas cervezas. Tocaba comentar la jugada 😀 .

Atún muerto en la Región de Murcia tras la DANA de septiembre de 2019
Atún muerto en la Región de Murcia tras la DANA de septiembre de 2019

De camino al puerto, ya con el sol en lo más alto, nos encontramos con varios de los atunes que murieron tras escapar de las jaulas de engorde durante la DANA. El hedor que desprendían era insoportable, y nos asustamos al ser conscientes de lo fácil que hubiera sido chocar con uno de ellos cuando íbamos navegando de noche. Impresiona ver un animal de ese tamaño en descomposición.

Segunda salida: bacoretas y caballas

Hace pocos días, pudimos volver a coincidir. El modus operandi fue similar al de la primera salida, aunque con algunas diferencias en cuanto a especies.

Esta vez sí dimos con los calamares bien temprano, pero no muchos, los justos para saber que no se nos ha olvidado la técnica. Es curioso que este año no hemos tenido mucha suerte encontrándolos. Lo achacamos a que este año ha estado el agua más caliente por esas fechas que en años anteriores.

Diluidos los efectos de la DANA, tampoco dimos con nada en el mar que nos invitara a pensar que podíamos encontrar llampugas de nuevo, y no insistimos demasiado con ello.

Lo que si encontramos fueron numerosas capturas en forma de bacoretas y caballas. Las caballas muy pequeñas, pero las bacoretas tenían el tamaño suficiente para tener alguna que otra lucha interesante. Funcionaron los MajorCraft JigPara en todas las formas y colores, y en tamaños de entre 20 y 30 gramos. Buenas luchas, y muchas risas. También alguna cerveza, para que nos vamos a engañar.

Y con esto se acaba el relato de nuestras travesías otoñales. La conclusión de grupo fue que nos gustan las llampugas, ¡toma obviedad! También nos encanta la pesca, y practicarla juntos. No podemos pedir más 🙂 . Bueno, sí se puede, repetir el otoño que viene.

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