El medio marino está cada vez más deteriorado, y la pesca deportiva y de recreo es otra actividad más que afecta negativamente. Hay que tomar medidas, y por eso practico la pesca responsable.

En este artículo te cuento qué es lo que hago para intentar que esta actividad, que tanto me gusta, tenga los menos efectos negativos posibles y sea sostenible.

Practicar el captura y suelta

Cada vez hay más sobrepesca, y aunque la pesca deportiva supone un pequeño porcentaje del número de capturas que se realizan en el mar, afecta de manera localizada en las zonas en las que se practica. Y a mi me gusta que cuando vuelvo a los spots haya peces.

Practico la pesca porque me gusta, además de por deporte, recreoy ocio, pero no para alimentarme,. Es por esto por lo que llevarme los peces no tiene sentido. Si pescara para comer me compraría una red, no un equipo carísimo con el que hago 4 porras de cada 5 salidas. Por todo ello, practico el captura y suelta en la mayoría de mis salidas.

El captura y suelta no es cuestión de liberar únicamente los peces pequeños para que crezcan. En mi opinión, hay que liberar también los peces grandes para que puedan completar la cadena de reproducción y que la especie prospere.

Liberar los peces con garantías de que sobrevivan requiere práctica, y no siempre es fácil. Aún así, merece la pena intentarlo. En mi caso, además, descubrí que me satisface muchísimo liberar mis capturas. ¡Pruébalo!

No dejar basura en los spots

La basura en los spots es una de las lacras más importantes que sufrimos, al menos, en las zonas que yo frecuento. Incluso en los spots más inaccesibles y menos conocidos me encuentro restos de nuestra actividad: envases de artículos de pesca, monofilamentos, anzuelos, plomos, restos orgánicos de cebos, vidrios, e incluso trozos de cañas de pescar rotas.

Ni que decir tiene que dejar basura, además de la suciedad, también puede ser peligroso, ya que otros usuarios pueden sufrir heridas o accidentes.

Este problema ya está causando graves problemas a nuestra actividad. Por poner un ejemplo, en Santoña se ha prohibido la pesca por la suciedad, algo que se está valorando en otros lugares.

No hay que buscar culpables, simplemente tenemos que limpiar lo que ensuciamos, e invitar a nuestros compañeros a que hagan lo mismo. En nuestras manos está.

No quemar los spots

Los spots de fácil acceso, en épocas como el otoño, se llenan de pescadores buscando las especies típicas de esta época, con técnicas variopintas cuyo único objetivo es pinchar las máximas piezas posibles.

Las consecuencias de esta presión son evidentes en cualquiera de estos spots: incomodidad durante la pesca, mucha suciedad derivada de la pesca, y, sobre todo, muy pocas capturas.

En una de mis últimas salidas llegué de los primeros a uno de estos spots, y sin esperármelo, no tardé más de 30 minutos en moverme a un spot diferente. Este spot era bastane fructífero hace años, pero me consta por algunos conocidos que allí se quedaron, que el número de capturas fue cero. El resto de días, más o menos igual, poca cosa. Aún así, estas personas, vuelven una y otra vez al mismo spot, esperando que vuelva a ser lo que era.

Activistas por la pesca responsable

Por suerte, cada vez más somos los pescadores concienciados de que esto tiene que cambiar. Otros, incluso, intentamos ayudar en la concienciación de los demás.

Muchas veces, es suficiente con que alguien te vea recoger la basura para que otros se sientan culpables y decidan imitarte. Lo he podido comprobar más de una vez.

Entre todos podemos conseguir que se practique la pesca responsable y que nuestra afición sea sostenible, y que cuando vayamos a pescar, podamos pescar algo más que basura.

 

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