Portada » Salidas » Palometones a spinning: por fin aparecieron

Palometones a spinning: por fin aparecieron

Pescar palometones a spinning es una de esas cosas que te enganchan a esto de la pesca con señuelos artificiales. Es un pez muy deportivo en la lucha, que no suele buscar la piedra en sus carreras, y que no tiene problema en atacar algunos de los señuelos más divertidos de utilizar.

Aunque cada vez es más difícil dar con ellos, a lo largo de este verano he tenido la oportunidad de pescar palometones de diversos tamaños. Aunque no tengo fotos de todos ellos, sí que tengo el recuerdo inolvidable que se te queda grabado por las diferentes situaciones en las que ocurren esas capturas.

Hoy narro una jornada que ocurrió a principios de este verano, pero que en mi mente sigue fresquísima.

Palometones a spinning: insistir es la clave

Cuando salgo a pescar, no suelo insistir demasiado en los mismos spots, a no ser que intuya que ahí se cuece algo. Es posible que lo que hoy no funciona, mañana sí, y solo esa posibilidad ya es merecedora de volver a intentarlo. No seré el mejor pescador del mundo, pero perseverante soy tela marinera.

La cosa es que para este verano, el objetivo era pescar palometones a spinning. Durante una primera jornada, estuve probando varios de los spots donde los encontré otros años, pero sin mucha suerte. Suelo confiar en que, cuando una temporada he capturado cierto pez en ciertas condiciones, en las siguientes temporadas voy a tener posibilidades de repetir buscando unas condiciones parecidas.

Teniendo esto en cuenta, y sin muchas ideas nuevas, volví al mismo spot un día más. Probé varias cosas, pero una vez más ni rastro de los palometones. Sí que conseguí varios jureles de buen tamaño, que aunque no es lo que buscaba, sirvieron para desquitarse la sensación de bolo que no le gusta a nadie.

Un poco mosqueado ya, volví un tercer día. Viendo los precedentes, la verdad es que empezaba a dudar. Casi sin esperar ya nada, llegando al final de la jornada, tuve una persecución de un palometón precioso que pude ver perfectamente. No conseguí que picara, pero me puso la adrenalina por las nubes, y fue suficiente para irme con buen sabor de boca y querer volver. Esto confirmaba que estaban, y lo que es mejor, que se interesaban por los señuelos.

Lo que era un simple objetivo, se acaba de convertir en un reto.

Llegó el primero

Ya de vacaciones, decidí volver a ver qué pasaba con esos palometones. Iba concienciado de que podía ser difícil, e incluso de que no se diese el caso de capturar ninguno. Y eso a pesar de que algún compañero también decía que se comentaba que se movían por allí.

Llegué al spot tempranísimo, junto a Inma. Un bochorno del copón, y un sueño no menos importante. Lo que hacemos por la pesca. Por no estar, no estaban ni los mosquitos. Y empezamos a pescar, contentos de estar frente al mar, pero conscientes de la realidad.

A los pocos lances de empezar la jornada, estaba con un vinilo de darting de 2.3″ con una cabeza plomada de 10 gramos, dándole golpes de aquí para allá, hasta que en una de esas, ¡CATAPÚM! Por fin clavé el primer palometón de este maldito año 2020. ¡Solo la picada ya me supo a gloria!

Pescar palometones a spinning con señuelos de darting. Divertido y efectivo.
Pescar palometones a spinning con señuelos de darting. Divertido y efectivo.

La lucha no duró demasiado, pero me sirvió para disfrutar de esas sensaciones tremendas que buscamos en la pesca deportiva. Es una satisfacción increíble encontrar lo que vas buscando durante tantos días y a lo que le has dedicado esfuerzo. Y sobre todo, que hayas tenido la suerte de que te toque a ti.

A pesar de la herida, un poco escandalosa por la sangre, pero en una zona no peligrosa para el pez, lo pude desanzuelar sin problemas y soltarlo perfectamente. Ojalá siga creciendo fuerte y podamos disfrutarlo en el futuro.

El segundo palometón me lo puso muy difícil

Una vez capturado el primer palometón, toda la presión de las últimas jornadas se fue de golpe. Solo quedaba disfrutar a tope de la jornada, mientras me dejara el calor y la humedad extrema de esa mañana. Cambié a señuelos más pesados, para alcanzar algo más de distancia, pero sobre todo, con la esperanza de que hubiese algún ejemplar más grande lejos de mi.

Empecé a hacer recogidas algo más rápidas, con jerks bastante intensos, y en uno de esos, algo me paró la recogida en seco. La caña se quedó doblada, pero no notaba ningún tirón ni ningún indicio de lucha. La sensación inicial era la de haber enrocado con algo en el fondo.

Tras unos segundos de incertidumbre, el freno de mi viejo Shimano Exage FD 4000 empezó a ceder un poco, y pude ver que el hilo trenzado se iba hacia la izquierda muy lentamente: ¡era un pez! Empecé a recoger lo que aquello que fuera me dejaba, bombeando poco a poco, y con mucho miedo de romper el bajo o incluso el trenzado.

Al cabo de unos minutos, subió a la superficie y pude ver que era otro buen palometón, y que además venía robado. Es frecuente robar estos peces, ya que suelen atacar golpeando el señuelo con el cuerpo. En estos casos, al no poder darle la vuelta al pez, parece que llevas clavado un animal muchísimo más grande. En muchas de estas ocasiones, el pez acaba soltándose durante la recogida.

Por suerte, esta vez no se soltó. Pude sacarlo, y posar para las fotos pertinentes, como la que abre este artículo. A continuación lo devolví al agua, para que siga nadando y comiendo peces.

Se conoce que me puse muy contento jaja. ¡Qué bonita es la pesca!

Deja un comentario