La última salida a rockfishing de este verano, resultó ser una de las más divertidas en mucho tiempo. Inma consiguió sus primeras capturas, y además ¡aparecieron los meros a rockfishing!

Mucha gente, poca pesca

Tocaba  tarde de playa y de relax con Inma, pero una gran cantidad de medusas (noctiluca pelagica) impidió que pudiésemos disfrutar del baño, por lo que optamos por buscar alternativas. Llevaba el equipo de rockfishing en el coche (vaya, qué casualidad), y cerca del lugar había un spot que podría resultar interesante, así que todo estaba claro.

Ahí que nos fuimos. Montamos el equipo y empezamos a probar en superficie. No aguantamos mucho tiempo, porque, a parte de que no veíamos signos de actividad, de vez en cuando pasaba algún nadador, lo cual alejaba nuestras posibilidades.

Optamos entonces por cambiar a un vinilo de darting, para pescar en zonas más recónditas donde podría esconderse algún pez de roca. ¡Dicho y hecho! No tardaron en aparecer las primeras vacas, y estaban muy dispuestas.

Las primeras capturas de Inma

Aprovechando que las vacas estaban picando, le pasé la caña a Inma, y le di unas cuantas nociones de cómo tenía que mover el señuelo de darting, para que se iniciase en esta técnica. No hubo suerte, por lo que cambiamos al Black Minnow de tamaño 70, con la intención de rascar el fondo, técnica que había dado resultados anteriormente en ese spot.

Tras un par de lances con recogidas muy lentas, e imprimiendo pequeñas vibraciones de puntera, algo se comió el señuelo de un tirón seco, y la caña de rockfishing, en manos de Inma, se dobló violentamente.

Le animé a levantar la caña y recoger con agilidad para evitar que el pez se enrocara en alguna de las piedras del fondo, y tras unos segundos de disfrute, salió del agua un pequeño mero. ¡La primera captura de Inma con señuelos artificiales fue un mero!

Tras la foto y liberación de este pequeño ejemplar, cambiamos de vinilo, ya que había quedado muy destrozado, y continuamos la búsqueda.

Y siguieron apareciendo los meros a rockfishing

Los siguientes lances los realicé yo, y salió otro mero, un poquito más grande, que también dió lucha con un equipo tan ligero.

A partir de aquí, Inma y yo, nos repartimos los lances, capturando un par más de pequeños ejemplares de esta especie, además de más vacas, resultando finalmente una tarde de pesca muy divertida.

Para no seguir molestando a estos peques, y para ahorrar en vinilos, cambiamos a un pequeño minnow, en busca de algún pez de otro tipo, pero no tuvimos suerte. No pasa nada, las expectativas estaban más que cumplidas.

Me encantó que Inma consiguiera sus primeras capturas, y me encantó poder admirar esta especie tan impresionante. ¿Nos volvemos a ver en el futuro con equipos más grandes 🙂 ?

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